Productos Satelitales de Calidad del Agua

Detección de cianobacterias

Las cianobacterias son organismos microscópicos procariotas capaces de realizar la fotosíntesis. En bajas densidades cumplen un rol importante en ecosistemas acuáticos como captadoras de carbono y nitrógeno atmosférico y liberación de oxígeno. Sin embargo, en altas concentraciones de nutrientes, las densidades de cianobacterias pueden alcanzar niveles extremadamente elevados, fenómeno conocido como floraciones. Estas proliferaciones pueden tener efectos adversos en los ecosistemas acuáticos, incluyendo la reducción de la calidad del agua y la disminución de la biodiversidad. Además, algunas especies de cianobacterias son capaces de producir toxinas que representan un riesgo para la salud humana y la fauna, subrayando la importancia de gestionar adecuadamente los aportes de nutrientes en los cuerpos de agua.

La estimación de toxinas producidas por cianobacterias implica un considerable costo debido a la complejidad del diseño de muestreo, la frecuencia de revisitas y los insumos necesarios. En consecuencia, la Organización Mundial de la Salud ha establecido niveles de alerta basados en la densidad y biovolumen de estas poblaciones (independientemente de la especie). Se ha observado que a mayor biomasa, mayor es la probabilidad de detectar toxinas.Por lo tanto los muestreos rápidos de umbrales de densidades o bio-volúmenes ahorran tiempo y dinero.

Las tecnologías satelitales proporcionan un instrumento eficiente y rápido para la alerta de cianobacterias, dado que exhiben una revisión frecuente, examinan el cuerpo de agua completo y proporcionan información en un plazo máximo de 24 horas.


ciano semáforo satelital CARU
ciano semáforo satelital CARU
Estimación de concentración de clorofila

El monitoreo de la concentración de clorofila en el agua es esencial, ya que está directamente vinculado al nivel trófico de los ecosistemas acuáticos. Este indicador permite evaluar la disponibilidad de nutrientes, que, en exceso, puede dar lugar a fenómenos de floraciones algales nocivas. Estas floraciones, impulsadas por un aumento desmedido de nutrientes como nitrógeno y fósforo, no solo alteran la salud del ecosistema, sino que también pueden tener consecuencias adversas para la calidad del agua, afectando la vida acuática y la salud humana. Por lo tanto, implementar un seguimiento riguroso de la clorofila en cuerpos de agua es fundamental para la gestión adecuada de recursos hídricos y la preservación de la biodiversidad acuática.

Las tecnologías satelitales se han consolidado como una herramienta eficaz y ágil en la estimación de concentraciones de clorofila, fundamental para la gestión de la calidad del agua. Gracias a su capacidad para realizar revisiones periódicas y exhaustivas del ecosistema acuático, estas tecnologías permiten monitorear la totalidad de los cuerpos de agua en tiempo real. Además, la información recopilada se procesa y se transmite en un plazo que no excede las 24 horas, lo que posibilita una respuesta oportuna ante la proliferación de estas algas nocivas. Esta agilidad en la obtención de datos no solo contribuye a la protección de la salud pública, sino que también resulta esencial para la conservación de los ecosistemas y la gestión sostenible de los recursos hídricos.


Estimaciones de anomalías de concentración de clorofila

La estimación de anomalías es una herramienta fundamental en la evaluación estadística y analítica de datos, ya que permite determinar la proximidad de un parámetro específico con respecto a sus valores normales. Las anomalías de concentraciones de clorofila nos permiten estimar la eficacia de la gestión del recurso hídrico ya que compara el valor estimado actual contra el histórico.

La tecnología satelital ha emergido como una herramienta invaluable para la estimación de anomalías en variables acuáticas, gracias a su capacidad para proporcionar datos extensos y continuos a lo largo del tiempo. Esta herramienta permite el análisis de patrones y tendencias en ecosistemas acuáticos, lo que resulta fundamental para la gestión y conservación de recursos hídricos. Además, su aplicación en áreas donde anteriormente existía una carencia de datos ha facilitado la obtención de información histórica y comparativa, enriqueciendo significativamente la base de conocimientos necesaria para la toma de decisiones informadas. En consecuencia, la integración de datos satelitales en estudios ambientales no solo optimiza la vigilancia de la salud de los ecosistemas acuáticos, sino que también contribuye a la formulación de políticas más efectivas y sostenibles.


Estimación de turbidez

Las estimaciones de turbidez del agua son fundamentales para evaluar la calidad del recurso hídrico, ya que la turbidez se refiere a la opacidad o claridad del agua, cuantificada en unidades de NTU (Nephelometric Turbidity Units). Este parámetro se ve influenciado por una variedad de factores, incluyendo la presencia de partículas suspendidas, materia orgánica, y contaminantes, así como condiciones ambientales como la temperatura y el flujo del agua. Un aumento en los niveles de turbidez puede indicar contaminación y afectar negativamente a los ecosistemas acuáticos, la potabilidad del agua y los métodos de tratamiento utilizados en la distribución del agua potable. Por lo tanto, el monitoreo regular de la turbidez es vital para asegurar la sostenibilidad y la salud de los recursos hídricos.

Las tecnologías satelitales se han consolidado como una herramienta eficaz y ágil en la estimación de turbidez, sólidos suspendidos, transparencia, fundamentales para la gestión de la calidad del agua. Gracias a su capacidad para realizar revisiones periódicas y exhaustivas del ecosistema acuático, estas tecnologías permiten monitorear la totalidad de los cuerpos de agua en tiempo real. Además, la información recopilada se procesa y se transmite en un plazo que no excede las 24 horas, lo que posibilita una respuesta oportuna ante la proliferación de estas algas nocivas. Esta agilidad en la obtención de datos no solo contribuye a la protección de la salud pública, sino que también resulta esencial para la conservación de los ecosistemas y la gestión sostenible de los recursos hídricos.